Cuando un ciberdelito llega a los tribunales, detrás suele haber trabajo de las unidades especializadas de las fuerzas y cuerpos de seguridad. En España, las dos referencias son la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y los equipos de delitos telemáticos de la Guardia Civil.
¿Qué hacen? Investigan delitos cometidos a través de la tecnología: fraudes online, estafas, ransomware, delitos contra menores, suplantaciones, ataques a infraestructuras… Combinan la investigación policial clásica con el análisis técnico y forense: rastrear, obtener y preservar evidencias digitales, y colaborar internacionalmente, porque el cibercrimen no entiende de fronteras. Es un trabajo muy distinto al de un pentester: aquí el objetivo es perseguir el delito y llevar pruebas ante la justicia.
¿Cómo se entra? El acceso es en dos pasos: primero ingresas en el cuerpo (Policía Nacional o Guardia Civil) por la oposición correspondiente, y una vez dentro te especializas y optas a las unidades técnicas mediante la formación y los procesos internos. Es decir, primero eres policía o guardia civil y después, ciberinvestigador. Los requisitos y convocatorias están en las webs oficiales de cada cuerpo.
Para quién es: para quien une el interés por la ciberseguridad con la vocación de servicio policial y de justicia. Una combinación con mucha demanda y mucho impacto social.